¿Ha llegado el momento de cambiar de trabajo?

El otro día estaba ofreciendo un seminario de “Personal Branding”; y uno de los presentes me sorprendió con la siguiente pregunta: “Antonio, ¿En qué momento sabe uno que tiene que cambiar de trabajo?”

En un primer momento pensé que poca luz podía darle, ya que no hay una regla fija para todo el mundo. Cada uno tiene diferentes motivaciones, ambiciones, inquietudes…, y por tanto, el momento de activar el “clic” y decidir realizar un cambio en nuestra carrera profesional viene motivado por factores distintos en todas las personas.
No obstante, me animé a darle mi opinión, que no es ni buena ni mala, ni tiene por qué funcionar con todo el mundo por igual, pero estos serían mis “tips” al respecto:

1. Busca un cambio si… no te sientes alineado con la cultura de tu compañía. Si tus valores se ven comprometidos. Este es el factor que más peso debería tener a la hora de valorar un cambio; porque en el corto plazo quizás podrá cambiar tu rol, tu jefe o tu salario, pero será mucho más difícil que cambie la cultura de toda una organización.

 

2. Busca un cambio si… aun estando alineado con la cultura de tu compañía, sientes que no aprendes, que no te diviertes, que no tienes reto, que no te desarrollas… Si sabes que ningún movimiento interno va a cambiar eso, si tienes esa sensación de ciclo cumplido, de amor agotado, en el que ni la compañía te ofrece aprendizaje ni tu ofreces valor a la compañía… suelta el freno de mano y directo a conseguir un nuevo proyecto que te ilusione.

 

Actualmente hay cientos de profesionales desubicados, desalineados, infravalorados… en sus actuales compañías y que pueden encontrar un mejor “match” en el mercado. Con el objetivo de encontrar esa mejor adecuación se aproximan a firmas como la nuestra y con ello todas las partes vamos prosperando.

Ahora bien, el cambio por el cambio no siempre te asegura sumar… he conocido muchos casos de profesionales que han tomado decisiones que les han supuesto entrar en un espiral de rotación y han acabado siendo penalizados por el mercado. Los errores en esta toma de decisión los podría resumir en:

 

No realices un cambio si… 1 y 2 no aplican (es decir, estás alineado culturalmente y sientes que tienes reto/desarrollo/clima positivo), pero te ofrecen una mejora económica sin ningún tipo de salto jerárquico. Cualquier decisión que se basa solo en el criterio económico, no es una decisión arriesgada: es una mala decisión.

 

No realices un cambio si 1 y 2 no aplican y te ofrecen una mejora económica + un salto jerárquico… pero no has investigado sobre la compañía que te pretende. Todo puede pintar de lujo, pero antes de dar tu “Sí, quiero”, habla con ex empleados, con personas que conozcan bien el sector… y recoge todos los inputs que puedas para asegurar que la cultura de destino iguala o mejora la de tu proyecto actual, además revisa estados financieros para asegurar solvencia económica… en definitiva, haz un trabajo de “research” completo antes de tomar la decisión final.

 

Dos últimos “tips”:

  • Valora la posibilidad de mejorar tu situación actual (rol, condiciones, etc) dentro de tu empresa si hay algún factor de insatisfacción.
  • Aunque parezca de manual: eres tú el único y último responsable en tomar este tipo de decisiones. Nuestro entorno personal más cercano muchas veces tiene algo que opinar. Normalmente con la mejor de sus voluntades pero con una visión totalmente miope, ya que no conocen ni la cultura, ni la realidad en todas sus vertientes de tu proyecto actual; ni tampoco del de tu posible nuevo destino. Por tanto; no permitas que te frenen una mejora profesional por aversión al riesgo… pero que tampoco te empujen a un movimiento suicida por un título más atractivo en tu tarjeta.

Antonio Sagardoy
CEO 
BROS GROUP