El “efecto rosa”

Cuando una relación de pareja se acaba, mucha gente tiende a recordar solo lo bueno; los viajes chulos, las experiencias inolvidables, las cosas positivas que le aportaba la otra persona… es lo que llamo “Efecto Rosa”; el cual se centra en minimizar el recuerdo de las cosas que te/os llevaron a romper el idilio, y por otro lado, en potenciar en tu recuerdo únicamente los buenos momentos.

Descubro a medida que me hago mayor, como en el mundo laboral ocurre exactamente lo mismo cuando se introducen cambios estructurales que son absolutamente necesarios; y que llegan para acabar con la ineficiencia y obsolescencia de formas de hacer que nos limitan el crecimiento como compañía.

Y llegan los cambios, porque son necesarios, porque no se sobrevive ni se alcanza el éxito sin evolución; y mucho menos sin innovación.

Y aquí descubrimos que esa tendencia a mitificar el pasado, también está en el entorno laboral: da igual que la situación/sistema/procedimientos nuevos nos aporten claras mejoras, nuevas eficiencias, mejor impacto en nuestros procesos o mejor experiencia a nuestros clientes… quienes no gestionen bien el cambio, serán secuestrados por nuestro querido “Pink Effect”, por ese “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

3 claves para combatir al “efecto rosa”:

 

1. Dar una visión cristalina de qué nuevos escenarios positivos nos trae el cambio. Fijar metas que sin esos cambios no serían posibles e intentar conectar emocionalmente esas metas con los equipos.

2. Introducir el cambio gradualmente. Procesos, sistemas… de un viernes a un lunes no puede pasar todo de blanco a negro. Parece de sentido común pero fijar micro-objetivos nos ayudará en el proceso de adaptación.

3. Influir, Comunicar y Negociar si es preciso, para encontrar compromisos y consensos donde aseguremos que la organización esté cómoda y comprometida con el cambio.

Y con todo ello… venzamos al Efecto Rosa.

 

 


Antonio Sagardoy
CEO
BROS GROUP