Spanish English German

¿Quién dice que un "assessment" no puede ser divertido para el participante?

¿Quién dice que un "assessment" no puede ser divertido para el participante?

Assessment y development son, a día de hoy, sinónimo de examen u oposición para muchos profesionales. Una situación en la que tienen que enfrentar la tensión de saberse observados y evaluados mientras afrontan ejercicios exigentes y agotadores. Ejercicios pensados para obtener información sobre cómo se comporta el profesional, dejando completamente al margen la “experiencia de usuario”. Este enfoque asume implícitamente la creencia de que a un assessment se viene a sufrir, y que la diversión y el disfrute es terreno “exclusivo” de las actividades formativas.


Valoro enormemente la experiencia personal de todas las personas con las que me relaciono, ya sean clientes, candidatos o compañeros. La fórmula a aplicar es sencilla: emoción y profesionalidad. Trasladando esta filosofía al diseño de  assessment y development, creo posible desarrollar un enfoque que ponga al mismo nivel calidad de observaciones y experiencia de los participantes, de la misma forma que hace años la formación pasó de centrarse en la transmisión de información a la generación de aprendizajes a través de la emoción.

En este sentido, los juegos se están posicionando como forma de evaluar las habilidades y competencias de posiciones donde la creatividad, la flexibilidad y la iniciativa juegan un rol clave. Cogiendo lo mejor de las metodologías clásicas con ejercicios de simulación, “role playing”, videojuegos o juegos de mesa (entre otros) es posible cubrir el objetivo de calidad en la información recogida que todo proceso de evaluación debe tener, con el de proporcionar una experiencia del participante diferenciadora


La gamificación aumenta el atractivo de los procesos en los que se implementa, así como la diversión, la motivación, la capacidad de retener conceptos y la adquisición de habilidades. Es un acercamiento muy efectivo para mejorar el aprendizaje. Llevando este enfoque al terreno de la evaluación, damos la posibilidad de que las personas vivan una experiencia emocional y desafiante. Si, paralelamente, se implementan soluciones tecnológicamente innovadoras de simulación y observación que minimicen la presencia física de evaluadores, estaremos reduciendo a la mínima expresión el sesgo de reactividad (efecto de interferencia que produce el observador en los sujetos observados, los cuales modifican voluntaria o involuntariamente su conducta, produciéndose una alteración en la naturalidad de la situación) y potenciando aún más la experiencia del participante.


Ya lo dijo Platón, “puedes descubrir más sobre una persona en media hora de juego que en un año de conversación”. Transformar las prácticas tradicionales de evaluación en esta dirección hará que un día assessment y development sean para los profesionales sinónimo de vivencia y emociones positivas, incrementando a la vez la validez predictiva de lo observado.

Tags: 

Daniel Ruiperez

X

To prevent automated spam submissions leave this field empty.